Entrevista a Juanita León, directora del portal La Silla Vacía.
Juanita León es abogada de la Universidad de los Andes y tiene una maestría en periodismo en la Universidad de Columbia. Ha escrito dos libros de crónicas: “No somos machos pero somos muchos, 5 crónicas de resistencia civil” y “País de plomo, crónicas de guerra.” Actualmente es la directora del portal web La Silla Vacía. Medio informativo y de opinión sobre la actualidad del poder político en Colombia.
En elantagonista.com tenemos el privilegio de poder hablar con ella y conocer un poco más de su proyecto y de sus opiniones sobre la realidad del país.
El Antagonista: Juanita, muchas gracias por recibirnos. Quisiéramos indagar respecto de La Silla Vacía y de sus opiniones respecto a temas, tal vez, políticamente incorrectos. Para empezar: ¿Qué motivó la creación de La Silla Vacía y por qué su nombre?
Juanita León:
Me motivó crear un espacio propio en el que yo fuera la dueña del medio y quería ensayar nuevas formas de narrar, y quería hacer un medio sobre política porque creo que en Colombia es muy poco lo que se escribe sobre el poder, sobre todo cuando uno no está en el poder. Entonces me parecía interesante escribir sobre las movidas del poder con una mirada más independiente de la que normalmente tienen los medios de comunicación.
Por otro lado se llama “La Silla Vacía” porque queríamos tener un nombre que tuviera una connotación política pero que no fuera aburrido como tienden a ser los nombres políticos. La Silla Vacía nos pareció un ícono del ejercicio del poder en Colombia, casi siempre el que deja la silla vacía es el que más poder tiene.
Después que Marulanda no llegó a los diálogos de paz con Pastrana en el Caguan dejando la silla vacía; después de que estaban tramitando en el Congreso una Ley que se llamaba la silla vacía para que los parapolíticos no pudieran ser reemplazados en sus curules, la gente ya tenía una asociación política para ese término. Pero lo que nos decidió fue que unos indígenas hicieron una marcha por la Panamericana para reunirse con Uribe y Uribe no llegó y le dejaron la silla vacía. Con eso ya dijimos que era perfecto y el nombre estaba disponible.
E.A: ¿Cuál es la mayor motivación y cuál es el mayor obstáculo para realizar periodismo en Colombia?
J.L: La mayor motivación es que hay mil cosas por contar y mil cosas que no se han contado que son historias interesantes. El mayor obstáculo es que a diferencia de otros países en los que hay mucha información disponible, en Colombia toca construirla casi desde cero. Porque los académicos normalmente no están estudiando los temas de coyuntura entonces casi nunca tienen información, además la gente que tiene información normalmente la da susto dar la cara cuando te la da. Así, tener una historia que no esté basada en opiniones sino en información implica una cantidad de trabajo.
E.A: El periodismo ha sido una de las profesiones más perseguidas y violentadas en Colombia. ¿Se siente amenazada por ejercerlo? O esa situación ¿limita el contenido de un medio?
J.L: A mí me parece que el tema de las amenazas al periodismo hay que discriminarlo porque es que es cierto que en Colombia han matado una cantidad de periodistas pero también han matado una cantidad de prostitutas, de ganaderos, de taxistas… en Colombia por los altos índices de violencia que han venido presentándose en los últimos 40 años básicamente todas las profesiones se volvieron peligrosas… no sé, Colombia tiene el más alto índice de asesinatos de choferes de tracto mula.
Eso es lo primero, lo segundo es que el peligro de los periodistas es cuando están en las regiones y en los municipios, donde el riesgo en gran parte es por la misma estructura del negocio porque tienen que vender pauta para sostenerse. Eso genera que tengan mucha menos independencia y que terminen siendo asociados a alguna parte del conflicto porque generalmente esos son los que tienen la plata para pagar la pauta. Aunque también hay unos periodistas locales que son unos valientes y que cuentan cosas que alguien no quiere que se sepa, y es muy fácil matarlos porque no tienen ninguna protección, porque el asesino sabe donde viven…es muy fácil.
Cuando eres un periodista nacional estás mucho más protegido y generalmente amenazan antes de matar. Además los periodistas amenazados no son tantos, claro, una persona como Daniel Conorell es un tipo súper amenazado porque ha revelado unas cosas impresionantes, pero yo diría que la mayoría de los periodistas no somos amenazados, ya sea porque no tenemos una información tan valiosa que alguien quiere eliminarnos para que la contemos o porque no somos identificados como una parte del conflicto… mejor dicho, a los periodistas los matan porque son muy buenos periodistas o muy malos periodistas. Supongo que yo no estoy en ninguna de esas dos categorías.
E.A: Hemos seguido de cerca los comentarios de los usuarios de La Silla Vacía en las distintas notas. ¿Por qué suelen ser más respetuosos, argumentativos y reflexivos los usuarios de LSV en este espacio de participación, a diferencia del foro de ofensas en que se convirtió dicho espacio en medios como Eltiempo.com y Elespectador.com?
J.L: Estoy de acuerdo con que una de las mejores cosas de “La Silla Vacía” son los usuarios y el alto nivel que tienen en los foros de discusión, donde es un placer leerlos y no es un basurero como en otros medios. Yo me he preguntado por qué pasa eso y la razón que he encontrado es que para nosotros los usuarios son muy importantes, los respetamos más allá de una motivación del tener tráfico para tener más plata por pauta. Nosotros realmente tomamos muy enserio a los usuarios, si uno hace una pregunta yo la respondo, si sugiere una historia la intentamos hacer. Así consideramos que los usuarios son parte de nuestra sala de redacción, y así los tratamos y yo creo que la gente cuando se siente respetada también respeta. Por ejemplo si nos dicen que hay un error de ortografía, nosotros lo corregimos: ese tipo de cosas hace que la gente sepa que del otro lado la silla no está vacía realmente.
Lo otro importante es que hemos empleado otros espacios de participación más allá de los comentarios. Ellos pueden participar en la movida del día con su foto, también cada uno de ellos es visible porque tiene su perfil, así mismo que puedan escribir artículos y ser editados por un editor. Todos esos espacios de participación generan que si la gente tiene cosas chéveres que hacer pues no se dedica a insultar.
La otra cosa es que en las raras ocasiones en que un usuario ha entrado a insultar a otro, nosotros simplemente lo borramos, no obstante sólo hemos tenido que bloquear 5 usuarios en dos años.
E.A: En mi opinión, La Silla Vacía se caracteriza por desarrollar información seria pero por medios no siempre convencionales. ¿Cómo mantener la imagen de información veraz a través de estos medios, siendo Colombia un país tan conservador?
J.L: Nosotros siempre pensamos que lo que estamos diciendo es serio, serio pero no formal. Yo pienso que una de las cosas por las que yo quería crear un nuevo medio es porque en Colombia los medios se la pasan usando una cantidad de eufemismos. Cuando uno va a una fiesta con periodistas, los periodistas siempre empiezan a contar una cantidad de cosas que nunca contaron en sus medios. Yo me prometía a mí misma que yo quería hacer un medio donde yo contara todo lo que sabía y supiera todo lo que contara, me prometí nunca estar en una reunión hablando de cosas que yo no he contado porque me parece que ahí hay un problema ético importante.
Entonces nosotros intentamos contar las cosas como las vemos, y entonces mucha gente piensa que estamos siendo satíricos o algo así pero realmente no. En la sección de “La Butaca” que es nuestra sección más de humor o donde tratamos contar las cosas desde otra perspectiva, ahí tratamos de ser un poco más ácidos de lo normal.
E.A: elantagonista.com nació como un espacio de opinión que contrastara con los protagonistas de la vida política, social y cultural de nuestro país. ¿Existe algún protagonista que no soporte? O ¿Hay algún “líder” que sea su ejemplo para no seguir?
J.L: …el ejemplo a no seguir…pues lo que a mí me pasa muchas veces con el periodismo es que inclusive con personajes que parecen un poco desagradables, a mí me llaman la atención y me producen curiosidad. No son ejemplos a seguir pero no por eso quisiera que dejaran de existir.
Por ejemplo Moreno de Caro no me parece un ejemplo a seguir pero me alegro de que exista.
E.A: El fenómeno de opinión que generó el ex presidente Uribe sigue muy vigente hasta estos días. En su pensar ¿Cuál fue el peor escándalo del gobierno de Álvaro Uribe?
J.L: Para mí el peor escándalo del gobierno de Uribe son los falsos positivos. Realmente yo me siento avergonzada de que eso haya pasado en Colombia. Creo que matar jóvenes inocentes, retrasados mentales, jóvenes pobres y presentarlos como positivos para cosechar un fin de semana libre o un ascenso es muy tenaz, porque en cubrimientos del conflicto yo he conocido una cantidad de soldados que se arriesgan realmente para cuidarlo a uno, para que otros vengan a enlodar de esa manera el trabajo de la Fuerza Pública, asesinando gente inocente siendo ellos en la que uno más confía porque uno le ha dado el monopolio de las armas. Ese siento fue el peor escándalo del gobierno de Uribe.
E.A: Juanita, muchísimas gracias por atendernos y esperamos que La Silla siga Vacía.
J.L: No, muchas gracias a ustedes y los felicito por su página.





Que bueno empezar con estas entrevistas. Le da un aspecto vivo al blog sin precedentes. ¡Felicitaciones por el trabajo!